El ingreso de carne porcina desde Brasil creció 12% en los primeros ocho meses del año y podría superar las 60.000 toneladas en 2026. Para Juan Luis Uccelli, de JLU Consultora, la combinación de un tipo de cambio atrasado y los bajos precios del cerdo brasileño podría generar un escenario más ajustado para la producción argentina durante los últimos cuatro meses del año.
El sector porcino argentino atraviesa un 2026 con resultados positivos, pero el fuerte crecimiento de las importaciones aparece como una de las principales variables de preocupación de cara al cierre del año.
Durante los primeros ocho meses de 2026, las importaciones de carne de cerdo aumentaron 12% respecto del mismo período del año anterior. Si esta tendencia se mantiene, el volumen anual podría superar las 60.000 toneladas, una cifra que, según el análisis de Juan Luis Uccelli, de JLU Consultora, sería la más alta de este siglo y encontraría un antecedente comparable recién en 1999.
El crecimiento de las importaciones responde, en buena medida, a una combinación que favorece el ingreso de producto extranjero: por un lado, un tipo de cambio que Uccelli considera atrasado y, por otro, una situación particularmente compleja en el mercado brasileño.
Brasil presiona con precios muy bajos
Brasil atraviesa un escenario de excedentes de producción. El crecimiento de su producción porcina se consolidó en los últimos años, pero las dificultades para colocar toda esa carne en el mercado internacional generaron una sobreoferta que presionó fuertemente sobre los precios.
Como referencia, Uccelli señaló que en las últimas semanas el precio del cerdo en pie en Santa Catarina se ubicó por debajo de los US$0,90 por kilo, alrededor de US$0,88, mientras que en Argentina el valor prácticamente duplica ese nivel.
La diferencia genera un fuerte incentivo para la importación de carne brasileña hacia Argentina.
“Tenemos un dólar atrasado y un precio regalado de Brasil”, explicó Uccelli al analizar las condiciones que están favoreciendo el ingreso de producto importado.
El escenario tampoco resulta sostenible para los productores brasileños, ya que el precio actual se encuentra por debajo de sus costos de producción. Brasil buscará recuperar valores, pero la existencia de excedentes podría dificultar esa recuperación durante los próximos meses.
El mercado de carne fresca, en disputa
A la presión de los volúmenes se suma un cambio en el destino de las importaciones.
Según Uccelli, una parte cada vez mayor de la carne que ingresa al país ya no se dirige exclusivamente a la industria, como ocurría tradicionalmente, sino que compite directamente en el mercado de carne fresca, aunque se trate de producto congelado.
Esto plantea un nuevo escenario para la producción nacional, porque las importaciones están ingresando en un segmento de consumo que la cadena porcina argentina desarrolló durante años alrededor de la comercialización de carne fresca.
El atractivo económico de importar también está llevando a que algunos operadores que tradicionalmente compraban cerdos en el mercado local opten por producto importado.
Por eso, Uccelli advierte que los últimos cuatro meses del año podrían presentar un escenario más ajustado, especialmente si se mantienen tanto el nivel de importaciones como las actuales condiciones del mercado brasileño y del tipo de cambio argentino.
Un sector que llega fortalecido al último cuatrimestre
A pesar de esta preocupación, los primeros ocho meses del año mostraron indicadores favorables para la producción porcina argentina.
En ese período, el precio del cerdo aumentó 17,5%, mientras que el costo de producción se incrementó 10,8%. Esta diferencia permitió recuperar parcialmente el deterioro registrado durante el año anterior, cuando los costos habían crecido por encima del precio del animal.
Además, la carne porcina ganó competitividad frente a la carne vacuna. El precio de la carne de cerdo al consumidor aumentó aproximadamente 12%, mientras que la carne vacuna registró una suba cercana al 18% durante el mismo período.
La diferencia de precios entre ambas carnes también se amplió. Según Uccelli, mientras que el año pasado la brecha no alcanzaba el 20%, actualmente se encuentra en torno al 50%, favoreciendo el consumo de carne de cerdo.
En este contexto, el mercado interno podría cerrar 2026 con un crecimiento del consumo de carne porcina de entre 8% y 10%, un dato que explica en parte por qué durante los primeros ocho meses del año no se observaron dificultades significativas para colocar los animales producidos en las granjas.
Inflación, costos y precio del cerdo
El comportamiento de los precios también debe analizarse dentro del contexto inflacionario.
Uccelli estimó que la inflación acumulada hasta agosto se ubicaría cerca del 21%, mientras que el costo de producción del cerdo aumentó 10,8%. Es decir, el costo de producir un cerdo habría crecido considerablemente menos que el nivel general de precios.
Al mismo tiempo, el precio del cerdo aumentó 17,5%, también por debajo de la inflación general, aunque por encima de la evolución de los costos de producción.
Esta relación permitió mejorar el margen respecto del año anterior y contribuyó a sostener la actividad durante los primeros ocho meses.
El desafío ahora será determinar cuánto de esta dinámica puede mantenerse frente al avance de las importaciones.
Para Uccelli, el sector llega al cierre del año con una demanda interna fortalecida y una producción que hasta ahora pudo colocarse con normalidad, pero con una amenaza creciente desde el mercado externo. La evolución del tipo de cambio, los precios del cerdo en Brasil y el volumen de importaciones serán determinantes para saber si el último cuatrimestre mantiene la dinámica positiva o marca un freno en el mercado porcino argentino.

RK