El último relevamiento de CONINAGRO correspondiente ubicó a la actividad porcina entre las ocho economías regionales en situación de advertencia. Aunque el consumo y las exportaciones mostraron crecimiento, los precios al productor no lograron acompañar la inflación y las importaciones continuaron en alza.
El sector porcino argentino se mantuvo en amarillo en el nuevo Semáforo de Economías Regionales elaborado por CONINAGRO, correspondiente a junio de 2026. La actividad forma parte de las ocho economías que presentan señales mixtas, en un contexto marcado por precios con una evolución inferior a la inflación, costos elevados y un mercado con comportamientos dispares.
El relevamiento registró, en total, cuatro actividades en verde, ocho en amarillo y siete en rojo. Respecto del informe anterior, la única modificación fue el paso del maní de rojo a amarillo, impulsado principalmente por una mejora en la evolución de sus precios.
El Semáforo de Economías Regionales analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero contempla la evolución de los precios y los costos; el segundo, el comportamiento del área o stock y la producción; mientras que el tercero considera variables como el consumo interno, las exportaciones y las importaciones.
Precios con una evolución inferior a la inflación
En el caso de la actividad porcina, el componente de negocio continuó mostrando señales de alerta.
Durante junio, el precio pagado al productor se ubicó en $2.026 por kilo de cerdo, lo que representó una leve caída mensual del 1%. En la comparación interanual, el valor acumuló una suba del 24%, aunque este incremento no logró acompañar la evolución general de los precios.
Esta situación explica, en parte, la permanencia del sector en amarillo, junto con otras actividades como forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y papa.
Más producción, pero menor stock
En el componente productivo, los indicadores mostraron una evolución dispar.
Al 31 de marzo de 2026, el stock porcino alcanzó los 5,4 millones de cabezas, lo que implicó una caída del 10% respecto del recuento anterior, cuando se contabilizaban 6 millones de animales.
Sin embargo, la producción mantuvo una trayectoria positiva. Durante los últimos doce meses se obtuvieron 863 mil toneladas de carne porcina, un incremento del 9,5% en comparación con el período anterior.
El consumo interno alcanzó los 19,9 kilos por habitante
El componente de mercado presentó algunos de los datos más favorables para la actividad.
El consumo interno de carne de cerdo alcanzó los 19,9 kilos por habitante al año, un crecimiento del 9% respecto de un año atrás. Esto equivale a un incremento de 1,7 kilos adicionales por persona.
También las exportaciones mostraron una evolución positiva. Durante los últimos doce meses, los envíos al exterior sumaron US$ 38,2 millones, con un crecimiento interanual del 35%.
No obstante, las importaciones también continuaron aumentando y alcanzaron los US$ 163 millones, un 11% más que en el mismo período anterior, cuando habían totalizado US$ 147 millones.
Una mayor participación del productor en el precio final
Más allá de la clasificación amarilla de la actividad, el análisis de la participación del productor en el precio final mostró un resultado favorable para la cadena porcina.
En mayo de 2026, el productor porcino recibió el 37% del precio final pagado por el consumidor, una participación dos puntos porcentuales superior al promedio de los últimos cinco años para ese mismo mes, ubicado en el 35%.
Dentro de las actividades pecuarias analizadas, la cadena porcina y la ovina fueron las que mostraron los mejores resultados en este indicador.
Un escenario de señales mixtas
El desempeño del sector porcino refleja un escenario de contrastes. Por un lado, la producción, el consumo interno y las exportaciones registraron indicadores positivos. Por otro, la evolución de los precios al productor, los elevados costos y el crecimiento de las importaciones continúan limitando una recuperación más sólida.

RK